EL ESPECTÁCULO MUSICAL

 

Es nuestra intensión, con el presente texto, propiciar a los interesados un mayor acercamiento al maravilloso, complejo y a veces contradictorio mundo del espectáculo musical, manifestación ésta que a pesar de su fuerte vinculación con la música forma parte de las artes escénicas. Resulta imprescindible que antes de analizar las particularidades del espectáculo musical como hecho artístico; primeramente se consideren diversos aspectos de carácter general que son comunes a cualquier tipo de espectáculo, al margen de su clasificación específica (el término espectáculo es una acepción genérica y en ocasiones ambigua).
 
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española lo registra como: “Función o diversión pública celebrada en un teatro, un circo o en cualquier otro edificio o lugar en el que se congreguen las personas para presenciarla.” De acuerdo a esta definición es un espectáculo toda función o diversión pública que se presente en cualquier lugar donde el público esté dispuesto a verla. Este marco referencial tan amplio, sin embargo, señala un elemento definitorio de cualquier género de espectáculo; su necesidad de ser consumido.
 
Un espectáculo no existe como tal, aun cuando técnicamente esté terminado, si no se presenta ante un grupo de espectadores que lo consuman. Para existir tiene que ser presentado ante otros por intermediarios humanos o técnicos que lo representen. Esto no significa que la circunstancia eventual de que una cantidad determinada de personas presencie un hecho lo transforme en espectáculo, cuestión que sólo ocurre si esas personas realizan la función de consumidores de ese fenómeno y por tanto ejercen influencias sobre el mismo; se produce la interrelación entre el público y el espectáculo. La operación que un cirujano realiza en un salón de operaciones no es un espectáculo, aunque sea observada por un grupo de estudiantes de medicina, pues estos espectadores eventuales no ejercen ninguna influencia transformadora sobre el conocimiento científico que guía dicha intervención.
 
La UNESCO ha trabajado en un concepto de espectáculo que lo define como: “toda aquella manifestación de la cultura concebida en su sentido más amplio, que va dirigida a la vista y el oído de sus destinatarios.” A pesar de lo amplio que resulta este concepto de espectáculo, donde se incluye tanto una función dramática, una ópera, un ballet, una revista musical, una función de circo, un filme o un programa de TV, así como una corrida de toros, un juego de pelota o una ceremonia religiosa; señala que se trata de un fenómeno cultural y audiovisual. Estas características permiten excluir del concepto de espectáculo los hechos puramente lingüísticos (una novela, un poema), los visuales (una exposición de pintura) y los sonoros (la audición de un disco y hasta de un concierto de música culta convencional, en los que los elementos visuales no son determinantes para su disfrute). Lo espectacular reside precisamente en esa doble condición de visual y auditivo, cuestión que no siempre es considerada con toda la rigurosidad que se requiere por parte de los realizadores de espectáculos.
 
Aunque hasta el momento nos hemos referido al término espectáculo de manera genérica, en lo adelante nos vamos a circunscribir a una modalidad particular del mismo que, aunque forma parte de las artes escénicas y tiene una estrecha vinculación con la tradición y experiencia teatral, posee leyes y convenciones específicas que lo identifican como manifestación artística que condiciona a un público propio.
 
El espectáculo musical es una manifestación artística de carácter audiovisual y escénico, en la que suelen integrarse planos visuales, sonoros y lingüísticos, teniendo como invariante el rol protagónico de la música. Puede combinar en un mismo discurso escénico, además de la música, otras disciplinas artísticas de desarrollo independiente como son: el drama, la danza, la pantomima, el circo, las artes plásticas, la literatura y el cine. Debido a esta característica de incorporar armónicamente otras artes para crear un nuevo e indivisible lenguaje, lo que puede crear nuevas cualidades en la proyección de las mismas cuando se vinculan al musical, es que podemos decir que el espectáculo musical es una manifestación artística de confluencias, lo que explica, en parte, la complejidad del mismo.
 
De acuerdo a la anterior definición podemos decir que son géneros propios del espectáculo musical; la ópera, la opereta, la zarzuela, la comedia musical, el
 
drama musical, la ópera rock, la revista musical, las variedades, el recital, el concierto de música popular, el espectáculo conmemorativo y el carnaval, que resulta una simbiosis de los conceptos de fiesta y espectáculo. Aunque en cada uno de dichos géneros la música tiene una presencia preponderante, sin embargo, no se pueden considerar como obras puramente musicales, pues en el espectáculo musical, además de por sus valores intrínsecos, la música siempre es asumida desde una perspectiva escénica, ya que el espectáculo escénico-musical es algo que se concibe para ser VISTO Y OÍDO.
 
En lo visual cuenta la escenografía, la utilería, el vestuario, las luces, el maquillaje, la peluquería y los efectos visuales, así como el movimiento escénico, las acciones físicas y las interpretaciones de los actores, animadores, cantantes y bailarines. En la parte auditiva, además de la música, se encuentran los diálogos, las canciones y los efectos sonoros; estando presente los elementos lingüísticos en las letras de las canciones, textos de los actores, animadores y poemas.
 
Diversos investigadores y especialistas de esta manifestación escénica, tienden a clasificar los géneros del espectáculo musical dentro de dos categorías genéricas denominadas como:
 
Géneros de Variedades
Espectáculos musicales que, pudiendo o no tener un tema central, se apoyan básicamente en la música como elemento esencial de la puesta en escena (aunque igualmente puedan estar presentes otras manifestaciones artísticas).
 
Géneros Dramáticos-Musicales
Espectáculos musicales que cuentan con un argumento que se desarrolla mediante una estructura dramática en la que la música y el drama comparten por igual el mismo rol protagónico.
 
Es importante destacar que no es frecuente apreciar puestas en escena de espectáculos musicales que se puedan enmarcar dentro de un género único y absolutamente puro, sin contaminación, pues aunque en una obra predominen los rasgos fundamentales del género dominante, en alguna medida, igualmente pueden estar presentes elementos correspondientes a otros géneros; fenómeno que actualmente es común a la literatura y al resto de las artes en sentido general.
 
El público del espectáculo musical está vinculado al hecho de que ésta es una manifestación artística con un perfil definido, cuyo proceso de formación y desarrollo ha estado sujeto a la acción de leyes particulares que han acondicionado a un público propio que recibe el espectáculo “en vivo,” coincidiendo en el tiempo y en el espacio, en una relación tan directa que incluso puede provocar diferencias entre lo concebido en el guion y por el equipo de realización y lo que finalmente se presenta bajo los efectos de la actitud del mismo, por lo que posiblemente este sea uno de los acontecimientos artísticos donde el público se manifiesta más abiertamente como grupo social y se hace más evidente y efectivo la interacción e influencia mutua entre la obra y los espectadores.
 
El público del espectáculo musical ha variado ostensiblemente, pues en modo alguno éste es inmutable y siempre reflejará claramente los cambios socioculturales que constantemente se producen. Las variaciones en el espectador constituyen para los creadores de esta manifestación artística un reto complejo de enfrentar, por las significativas alteraciones en relación a los intereses y puntos de vista existentes, situación que nos debe impulsar a buscar nuevas fórmulas para “no envejecer.” Lo que indudablemente contribuirá a llevar a su máxima expresión la premisa planteada en cuanto a creador-público.
 
Como resumen de las consideraciones señaladas, podemos decir que por la cantidad de disciplinas artísticas que integran el espectáculo musical, este resulta ser una de las manifestaciones artísticas más complejas que mayor multiplicidad de conocimientos requiere de sus realizadores y que por sus posibilidades de consumo masivo es de suma importancia cultural, ideológica y recreativa.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Requisitos para ser representado por la Agencia

  • Evaluación artística (con original y copia)
  • Títulos de estudios terminados (copia certificada en el archivo de educación correspondiente)
  • Currículum Vitae
  • Carta del último centro laboral o carta autorizando el doble vínculo laboral
  • 1 foto actual del artista

TODOS VAN A COMISIÓN DE CONTRATACIÓN QUE AUTORIZA SU ENTRADA.

Boletín

Nuestra Agencia cuenta con un boletín digital seriado de tirada mensual que le hace llegar a su correo: noticias, anuncios, presentaciones, entrevistas e investigaciones relaciones con el trabajo de nuestra empresa.

No pierda la oportunidad y entérese de primera mano.

SUSCRIBASE

 

Audiovisuales

Series documentales y documentales producidos por nuestra Agencia, dedicados a la labor de las Artes Escénicas en Cuba, con el apollo del Consejo Nacional de Artes Escénicas y de la Televisión Cubana. Estos audiovisuales constituyen homenajes a artistas, obras y especialistas del mundo del espectáculo cubano.

VER MÁS

Encuesta

¿Cuál es su actriz favorita?